martes, 17 de julio de 2007

El Plan Maestro


Llámese Di´s, Shiva, Adonai, Alá, Buda... Destino... o como quieran llamarlo, pienso que hay un Plan Maestro para cada uno de nosotros.
Ese plan ya ha sido diseñado, y no estoy diciendo que en la vida no hay nada que podamos hacer para cambiar nuestro destino, no. Estoy pensando en un Plan Maestro que tiene un piso y un techo, y en el espacio entre ambos uno puede moverse por la vida e ir eligiendo, si quiere alcanzar su Plan de máxima... o el de mínima. Si quiere esforzarse y jugársela cuando hay que jugársela, o simplemente... hacer la plancha.

Les cuento estos pensamientos porque hoy fue un día NO (como diría un adorable y perdido amigo de la vida), hoy fue un día NO porque otra vez no logramos nuestro sueño de ser padres y, obviamente, la tristeza siempre acude en estos momentos, pero hoy me siento distinta.

Una amiga que sabe de estos temas me dijo hoy que el segundo golpe duele menos que el primero y que el tercero... mejor ni me cuenta.
Pero yo sé porqué estoy distinta, y quiero compartirlo con ustedes porque tal vez puedo darle una mano a alguien que esté pasando por un momento difícil y lo necesite.
Estoy distinta porque comprendí la diferencia entre la tristeza y la frustración.

Generalmente soy una persona que ante las dificultades de la vida se frustra. La frustración es súmamente tóxica, nos sumerge en un mar de broncas, resentimientos, autoengaños, culpas, y toda clase de sentimientos que se parecen más a un pantano que a otra cosa.

La tristeza, en cambio, es una de las emociones básicas, y es la que nos permite atravesar los duelos sanamente. La tristeza nos ayuda, incluso fisiológicamente, a relfexionar, deprime nuestros sistemas básicos para que podamos realizar nuestros duelos correctamente.


Y yo estoy triste, es cierto, pero también estoy en paz conmigo misma porque en este camino que me tocó caminar estoy dando todo de mí, tratando de cumplir con mi Plan de máxima aunque, en mi Plan, haya figurado que hoy...era un día NO.

jueves, 12 de julio de 2007

Amar el dolor

Quienes nunca fuimos madres no sabemos, en carne propia, como se siente eso en el cuerpo. Nuestras madres, hermanas y amigas insisten en asegurarnos que no todos los días del embarazo duelen los pechos o los ovarios.
Pero nosotras no sabemos como se siente eso, y por lo tanto suponemos que el dolor es un indicador de que "algo" está pasando ahí adentro, y lo acogemos como una buena señal.
Imagínense entonces, como se aferra al dolor alguien que positivamente sabe que podría estar embarazada.
De pronto, contrariamente a todo lo que sabíamos hasta entonces, el dolor se convierte en tu mejor amigo. Si duele es que todo está marchando.
Dedicás cada visita al toilette a apretujarte los pechos para ver "hasta donde" duelen, y no salís del excusado sin antes observar (casi con lupa) el papel con el cual te limpiaste, para asegurarte de que ningún fluído de color haya osado salir de tu cuerpo. Obvio que previo a eso miraste cual niña exploradora tu ropa interior en busca de aquella infame manchita...
Por la noche amás el momento de acostarte boca abajo para comprobar por vez número mil que los pechos aún duelen o están sensibles. Entonces seguís pensando: vamos bien.
Cada vez que se dá la oportunidad de estar a solas frente a un espejo es una buena ocasión de levantarse la ropa para ver si las mamas crecieron o están iguales.
En fin, hasta aquí, y según mis investigaciones caseras (léase hablar con las amigas embarazadas naturalmente) la descripción nos cabe a todas: a las que se embarazaron por obra y gracia de Di´s EXCLUSIVAMENTE y a las que se embarazaron por obra y gracia de Di´s pero con la ayudita del doctor.
Pero hay algo que nos diferencia a ambas, y es la posibilidad de develar el misterio.

Quienes recurrimos a la ayudita del doctor debemos aplicarnos, un par de días antes de la fase de transferencia de embriones o de la inseminación, (ya sea para los métodos más sencillos de reproducción asistida, como para los más complejos) una inyección de HCG (Gonadotrofina Coriónica Humana) que sirve para "engañar" al organismo y hacerle creer que HAY un embarazo, ésto ayuda a que si se forma un embrión tenga más posibilidades de implantarse.
Porque les cuento esto?
Por una sencilla razón: una vez aplicada la HCG ésta tarda aproximadamente unos 12 días en irse del organismo, por lo que cualquier test que nos realicemos en ese período puede dar como resultado un FALSO POSITIVO (es decir, que el resultado diga que estamos embarazadas cuando en realidad no lo estamos). Como las ilusiones que están aquí en juego son muchas, los médicos de fertilidad esperan entre 12 y 15 días para realizar el test de embarazo en sangre (Beta), son los 12/15 días más espantosos de todo este proceso.

Entramos en un estado de incertidumbre sin resolución inmediata que, sumado a la descripción de "auto-evaluación" que realicé antes, nos conduce a un estado que, creo, ni siquiera tiene nombre científico.
Hace un rato, hablando por teléfono con mi cuñada Ely (que me llamó desde lejos para brindarme todo su amor, Ely te adoro!!) se me ocurrió que la situación es comparable a muy pocas situaciones vitales.
Una comparación (admito que muy poco felíz) que me vino a la mente es cuando a uno le extirpan un nódulo o un tumor y tiene que esperar el resultado de patología que diga si lo extirpado es benigno o maligno. Esa, por su puesto, es una experiencia absolutamente vital, y me imagino que la incertidumbre que se siente ha de ser parecida a la que se siente en los casos de reproducción asistida, porque ambas tienen en común que hay "algo" en tu cuerpo que, según de lo que se trate, te pondrá en un estado emocional o en otro contrario, pero lo UNICO que podés hacer para develar el misterio es ESPERAR.
Dicen que "el que espera desespera" (y creo que ya lo dije en algún otro post), nunca mejor utilizado el refrán.
M.

lunes, 9 de julio de 2007

Noticias tardías


Ha pasado un mes desde mi último post, pero el vértigo de la vida misma me ha impedido contarles las novedades, así que aprovecho este día helado y con nieve (sí, nieve !!!) en Buenos Aires, para contarles como se sucedieron las cosas.

Luego de la última pastilla de Primolut comenzamos con las inyecciones de estimulación ovárica tal como estaba previsto. Todos los días por la noche una inyección de Gonal. Comenzamos con dósis muy bajas y fuimos subiendo de a poco, tal como lo hicimos en nuestro anterior ICSI, pero... los folículos no crecían al ritmo esperado, así que luego de 12 días de estimulación el médico decidió que había que suspender el tratamiento y comenzar de nuevo en el próximo ciclo, para el cual utilizaría un protocolo de medicación distinto.

El día que el doc. tomó la decisión de suspender la estimulación nos sentamos con él en su consultorio y nos contó sus propuestas para un próximo intento, tratando siempre de mitigar un poco nuestra frustración. Imagínense, llevábamos gastados 2500 pesos en medicación, más 12 días de poner el cuerpo a las inyecciones... era muy frustrante tener que suspender todo y comenzar de nuevo, sobre todo teniendo en cuenta que mis ciclos son muy irregulares, lo cual implica que nunca estoy segura de que el próximo mes tendré la bendición de menstruar. En fin, estábamos bastante tristes, cuando el doc. nos comentó que él pensaba que en uno o dos días iba a ovular, y que entonces seguramente menstruaría, y sino podríamos usar medicación para asegurarnos el ciclo... cuando...de pronto los tres nos miramos y nos dice: bueno, habría otra posibilidad: podríamos hacer pasado mañana una inseminación aprovechando ese óvulo que se está por liberar...

No lo dudé ni dos segundos, miré a R. a los ojos y le dije "HAGÁMOSLO". En seguida los tres nos entusiasmamos, y era lógico, de irnos con las manos vacías pasamos a albergar una esperanza que nunca antes habíamos sentido !!!

Y así fue que el miércoles 4 de Julio (sin ninguna referencia premeditada respecto de la independencia de EEUU) me realizaron la primera inseminación artificial de mi vida.

Ahora estamos esperando esperanzados, soñando con este milagro, anhelando que nuestro sueño por fin se haga realidad de la manera más inesperada.

Es así, como dice una frase que encontré por ahí:


"Se puede albergar un gran sueño durante años y años, y convertirlo en realidad de repente.

Sé paciente.

Te pasará, tarde o temprano:

¡la vida te abrirá la puerta, y te permitirá entrar y dar una gran fiesta!"


Ojalá suceda esta vez.

M.