sábado, 30 de diciembre de 2006

Y pasó un año más

Dice el dicho popular que "El que espera, desespera"...y cuando se trata de esperar la concreción de un sueño tan importante como es el ser padres, nunca mejor utilizada la frase.
Pero no todo en este camino son desesperanzas y desesperaciones.
Ha pasado un año más de nuestra búsqueda y siento que, a pesar de que ya hace más de tres que estamos acunando este sueño, siento que éste ha sido el verdadero primer año de búsqueda, ha sido un año de busqueda concreta, de plena actividad, de no quedarse sentado esperando pero al mismo tiempo de aprender y asumir que no todo está bajo nuestro control, ha sido un año de conocer gente maravillosa que nos ha acompañado y nos seguirá acompañando en este camino, un año de excelentes profesionales, de doctores humanos.
Ha sido un año de saber que no estamos lejos, que tuvimos tres hermosos embriones, que nuestros óvulos y nuestros espermatozoides SIRVEN....sirven...sirven, ay queridos lectores, quien no está en este camino no se imagina lo valioso que es para nosotros saber que servimos...

Este año que pasó fue de mucho trabajo personal, pusimos mucho el alma y el cuerpo, pero (y disculpen mi reiteración) fue un año en el que "supimos" muchas cosas.
Nos enteramos como era esto de pincharse todos los días, como era estar día por medio en la sala de espera del Doc. para las ecografías, supimos que durante la fase de estimulación duelen los brazos de tantas muestras de sangre, aprendimos a confiar plenamente en nuestro doc.
Richard me acompañó por primera vez a las ecografías, y aprendió como se vé cada cosa en el monitor del ecógrafo, los folículos, los ovarios...
La verdad es que fue un año muy intenso, tanto física como emocionalmente, y en lo personal me pasaron muchas cosas, trabajé mucho conmigo misma, y entre otras cosas, establecí las bases para mi propia familia, la que voy a formar con el hombre que amo, con el futuro padre de mis hijos.

Por eso, les digo que a pesar de los días malos, a pesar de que la tristeza sigue latente, este ha sido un año sumamente productivo.
Agradezco a todos los que nos acompañaron durante el 2006 en este camino que nos tocó y les pido que nos sigan acompañando el año entrante.

Muchas gracias a todos por estar.
Maru.

martes, 12 de diciembre de 2006

Acompañándonos


¿Cómo acompañar a alguien que transita el camino de la infertilidad?, pregunta difícil si las hay ¿no?.
Cuando me pregunto como acompañar a otros en este camino tan áspero simplemente pienso como me gusta que me acompañen a mí.
Claro está que cada ser humano tiene sus preferencias al respecto, a algunos les gustará que muchas personas se acerquen y los consuelen como en una tribu, que los llamen, los abracen y los llenen de palabras; a otros les gustará quedarse en soledad sin ser acosados ni colmados de palabras; otros preferirán una o dos palabras y ya...y así hasta el infinito, porque cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible.
¿A mí?, a mí diría que me gustan los consuelos...austeros, sutiles, un par de palabras y mucho de eso que yo llamo "silencio presencial", estar sin molestar.
Ayer por la tarde una persona muy querida, a la que casi puedo empezar a llamar "amiga", recibió un nuevo golpe en su tratamiento de fertilidad. Yo decidí no molestar, no necesité llamarla para preguntarle como les había ido, ya lo sabía por la falta de noticias, entonces: ¿con que fin iba yo a llamarla el mismo día de la noticia?, les respondo: pura curiosidad morbosa.
Entonces preferí dejar pasar al menos una noche y llamarla hoy por la mañana simplemente para hacerle saber que acá estoy para lo que necesite.
Y ese, creo yo humildemente, es el mejor acompañamiento que ustedes, queridos lectores, pueden hacerle a alguien que está transitando el camino de la infertilidad, el de estar sin molestar, el de esperar a que el/la interesado/a acuda a ustedes en busca de palabras, de consuelo, de abrazos...no se abalancen desesperadamente sobre quienes sufren porque ahogándolos no se ayuda, se hunde.

sábado, 9 de diciembre de 2006

Las visitas


Hoy quiero contarles un poco acerca del Sindrome de Ovario Poliquístico (SOP).

He buscado en internet la definición científica de este sindrome a los efectos de ser lo más rigurosa posible con el tema y, luego de encontrarme con miles de definiciones, he concluído que todas ellas coinciden básicamente en que: "El Síndrome Ovario Poliquístico (SOP) es el trastorno endocrinológico más frecuente, afectando a un 4 a 10 % en mujeres de edad fértil, caracterizado por anovulación crónica hiperandrogénica".
Entonces en este SOP tenemos presente la asociación de:
1.- Hiperandrogenismo, certificado por medición de andrógenos circulantes, o hirsutismo (es decir un aumento de las hormonas masculinas, con la consecuente disminución, en muchos casos, de las hormonas femeninas).
2.- Alteraciones de ovulación con menos de 6 menstruaciones al año.

Como vemos, éstas patologías son las responsables de la infertilidad en muchas mujeres que, si bien morfológicamente somos normales, hormonalmente somos algo así como una coctelera humana...
Desde ya que no siendo yo médica solo puedo hablarles desde mi perspectiva personal, desde lo emocional, desde lo vivencial.
Muchas mujeres con ciclos ovulatorios normales me han dicho cosas como "que suerte que no menstruas todos los meses"...o "lo tuyo si que es una bendición"...por favor, piensen por un momento en estas frases...¿ya pensaron?, ¿que sienten?...
Déjenme decirles lo que siento yo: estas mujeres que van por la vida diciendo frases como esas no tienen idea de lo que dicen, pero no las culpo, ellas nunca se sintieron pendientes de sus menstruaciones, al contrario, sus ciclos son algo tan natural y automático como respirar, aunque doloroso, molesto e incómodo, es cierto, pero...jamás la menstruación les significó conscientemente algo más que un acontecimiento mensual y sistemático en la vida de todas las mujeres...pero cuidado!, de TODAS las mujeres no.

A algunas mujeres nuestras menstruaciones nos controlan la vida, nos tienen pendientes, alertas, ilusionadas, esperanzadas, tristes, dolidas, desesperanzadas, desilusionadas...de ellas dependen nuestros tratamientos de fertilidad, nuestra posibilidad o imposibilidad de ser madres, nuestro equilibrio emocional...
Quienes padecemos de SOP nunca, pero NUNCA sabemos cuando será el día de la "visita" mensual...¿que digo mensual?...si a veces pasan tres o cuatro meses y nadie me visita...¿se imaginan tener ciclos de 100 o 120 días?, ¿se imaginan pasarse tres meses con síntomas pre-menstruales?, ¿se imaginan lo que es vivir sintiendo que "hoy me va a venir" y NADA?, pues queridos lectores: eso es el SOP.
Y esa impredecibilidad es la que, paradójicamente, nos mantiene pendientes de ese evento femenino y, por si esto fuera poco, a las que estamos buscando un hijo, la ausencia de menstruaciones en las fechas calculadas nos lleva inevitablemente a ilusionarnos de más, a hacernos mil y un test de embarazo (hay un laboratorio que ya debería haberme nombrado clienta ilustre por lo menos), a deshacernos en pedazos ante cada nuevo resultado negativo...en fin, eso es el SOP.
Ya sé que no mata, que no se vé por fuera (o tal vez si), que no es una enfermedad de vida o muerte, pero créanme queridos lectores que por dentro va horadando el alma y la paciencia, créanme que quienes padecemos de SOP queremos ver nuestros cuerpos sangrar todos los meses, no solo tres o cuatro veces al año...porque ese fluído es el que nos indica que estamos más cerca de nuestro sueño de ser madres.

martes, 5 de diciembre de 2006

Las cosas de a dos


En nuestro caso conocerse y formar una familia pasados los 30 tiene sus ventajas y desventajas.
Como absolutamente ventajoso encuentro la autonomía de vuelo que cada individuo de la pareja tiene incorporada. No existe el pegoteo típico de las parejas que están juntas desde la adolescencia, ya nos conocimos con nuestras mañas, manías y personalidades bien formadas, así que en esos aspectos...no hay demasiadas sorpresas.
A la hora de las desventajas una que noto frecuentemente es que, tal vez debido precisamente a esa autonomía, muchas veces nos cuesta asumir que las cosas ahora son DE A DOS.
Ya no somos dos seres aislados en medio de la vida, sino que casi todo lo que hagamos va a influír en la vida del ser que tenemos a nuestro lado. Sobre todo en cuanto a algo tan importante como es NUESTRO tratamiento de fertilidad.
Y no se trata de que vos o yo tengamos el "problema", el tratamiento SIN NINGUNA DUDA es de los dos.
En nuestro caso particular la vida no podría haber sido más ecuánime: somos un típico caso "Fifty/Fifty", problemitas yo, problemitas vos, así que más que justificado esto de que el tratamiento ES DE LOS DOS.
A veces en medio de esta montaña rusa emocional es difícil entender al otro. Está más que probado que la psiquis femenina es totalmente distinta a la masculina y en ese punto me quiero detener porque es allí a donde se producen los cortocircuitos más chispeantes, las luchas de poder más encarnizadas, los combates feroces...
Creo que el secreto reside en que ambos seamos todo el tiempo conscientes de ponernos un poco en el lugar del otro...de esa forma seguramente nos lastimaríamos menos.
¿Ustedes que piensan?